Abro un paréntesis para responder a un lector inquieto que sospecha que el hereje Fernando, del que habla el señor Ángel Monsalve en este relato, se refiere en forma velada al escritor, músico, biólogo, cineasta, gramático, filólogo, biógrafo, ensayista e imposturólogo mexicano nacido en Medellín: Fernando Vallejo. Remedando el estilo injurioso del escritor de La puta de Babilonia este comentario a su obra pretende responder también la pregunta de sí el libro está incluido en la singular biblioteca de "La cruz y el espejo" que organizó nuestro heresiarca y hermano carmelita:
Razón estúpida o falsa la que da Vallejo para justificar su desprecio por la Iglesia y arremeter en su contra con ese sumario de vejámenes que titula La Puta de Babilonia: Dice que le arruinó la infancia con la amenaza del infierno y estimuló a su madre a copular hasta parir veinticinco criaturas. Ni porque fuera el único en Antioquia que hubiera padecido tales desgracias. Sé que es un espíritu melindroso pero para que se irrite como perro rabioso debieron perjudicarlo más profundamente. Sospecho que cuando era un tierno estudiante del colegio salesiano le dieron por el culo y su irritación le ha durado hasta hoy y por eso en esta obra lanza, en la primera página, una sarta de improperios junto a la lista de crímenes cometidos por la grandísima puta, a quien llama travestida, maricona, homofóbica, misógina, pero se olvida de llamarla pederasta y por el contrario justifica los curas y obispos cacorros. Acaso lo que quiere este venerable rebelde con su repetitivo discurso de resentimientos, contra ésta y cualquier otra institución de poder, no es más que una plataforma de marketing para persuadir y vender sus libros entre adolescentes levantiscos y contestatarios trasnochados, que leen rápido y procesan poco. Agresiva publicidad hecha con expresiones de arriero emputado, que zurra con golpes bajos a sus enemigos y posa luego de vegetariano, defensor de perros y el ser más honesto de esta pobre humanidad agobiada y doliente: "Nosotros... los de la verdadera caridad, los de alma grande..." (pag. 77). La puta de Babilonia no es más que un libro escrito a la ligera con aspiración a Código Da Vinci, pero incapaz de ficcionar se ocupa en denigrar los personajes sagrados. Y sinceramente el tema de Cristo en boca de Vallejo es una perla en el hocico de un marrano.
No critico su obra por defender la Iglesia. Nadie podrá negar sus atrocidades y siempre que rinda culto y se doblegue a los poderes terrenales habrá de ser una grandísima puta. Pero refuto los argumentos fáciles y las patadas furiosas que atacan a una vieja desdentada, cuando no a sus cadáveres: ¿quién se espanta con el infierno y le preocupa la excomunión? Las sutilezas de las empresas del mal se enfrentan con argumentos de peso y no con insultos y ladridos. Nada más fácil que reunir un inventario de atropellos de la Iglesia, como igual de fácil es hacerlo con los atropellos cometidos en nombre de la Democracia, del Proletariado y de Santa Libertad. La Historia ha sido siempre rica en infamias. Ese prontuario de crímenes desde la persecución de herejes, de brujas y de judíos, de farsas y patrañas perpetradas en bulas y concilios, sin duda que está bien documentado con crónicas e historias de autores a quienes transcribe y amplía en su lenguaje de arriero estudiado, con regodeos de erudición adquirida en versiones fáciles y lectura rápida en Amazon.com. Tenga presente el lector que esta técnica de producción de libros debe llenar como sea unas trescientas y pico de páginas para satisfacer las condiciones de mercado editorial y que para ello está permitido la transcripción textual de largos pasajes de libros antiguos combinados con interpretaciones amañadas y círculos viciosos de reiteración de blasfemias.
Cuanto se refiere a Jesús y los Evangelios este teólogo, formado en la escuela bizantina del Parque de Bolívar, demuestra falta de rigor crítico y cierto trastorno del cerebro. No puede estar en sus cabales quien presume de leer los textos antiguos en hebreo bíblico y en griego de la koiné y cuando se trata de interpretar las parábolas las juzga un juego de adivinanzas. Este filólogo quiere descrestar colocando al frente de una palabra su equivalente en griego pero luego es incapaz de interpretar la metáfora: "El mundo es el mundo y no es un campo, y los ángeles son ángeles y no segadores" (pag. 101), al censurar la parábola del labrador censura dos de sus imposibilidades literarias: la poesía y la ficción; pide con insistencia certeza, certeza, certeza para creer en mi redentor y con el mismo acento detesta al misterio, a la imaginación y a Balzac. Tampoco es capaz de pensar que Atis, Krisna, Horus, Mitra y Zoroastro son mitos que preceden a Cristo y que frente a su presencia histórica hoy sólo son figuras para hacer poesías: "Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14). Reprocha que Dios haya tenido tan ineptos amanuenses pero a su imaginación no se le ocurre pensar que el espíritu sopló pero sigue soplando donde quiere, incluso en escritores no santos de nuestro tiempo como Melville y Kafka. Esto no lo puede ni imaginar quien escribe a las patadas y habla con el veneno del resentimiento, pero que se puede esperar de quién odia a García Marquez por la estupidez de ser un amigo de Castro y tiene simpatía por Álvaro Uribe y sus masacres. No es coherente con lo que dice, reprocha los crímenes de los papas muertos y aprueba los crímenes de los poderosos del momento. Además me parece muy grosero este hideputa cuando se refiere a Dios Padre como viejo cabrón y a Jesús lo trata de cristoloco.
¿Acaso este iconoclasta, con su libelo de blasfemias, insinúa que los creyentes estamos equivocados? ¿Que se equivocó la arquitectura al diseñar las catedrales góticas por aspirar al cielo? ¿Que se equivocó Dante al escribir la Divina Comedia en falsos escenarios? ¿Que se equivocó Miguel Ángel pintando las escenas de una incierta creación y de un imposible Juicio Final? ¿Que se equivocó Handel al componer su Mesías? ¿Que se equivocó Bernini al sacar de una piedra el Éxtasis de Santa Teresa? Este vegetariano debería ponerse a comer carne para fortalecer su cerebro y sus razones, y antes que amparar chandas y sobar menores de quince años, debería proteger gamines o ponerse a pichar, a la vieja usanza de su papá y su mamá, para que se ponga a criar hijos propios, como dice Facundo, benditamente locos y libres y bellos que hagan un paraíso de este maldito infierno, y así pueda conocer en carne propia para decir en su propia lengua lo que es el amor, la esperanza y la fe, ya que la imaginación no le ayuda mucho ni le sirvieron las lecciones de los salesianos sobre los mandamientos, los sacramentos, los enemigos del alma, las virtudes cardinales, las potencias del alma, los dones del Espíritu Santo, las postrimerías del hombre, amén.