El ajedrez es un teatro sintético de la vida, de la vida que se pone en juego por una causa
heroica, por un deseo de conquista, por un afán de poder. Yo suelo dar significado a las cosas a través de estructuras, por eso cuando pienso en la
variedad de situaciones de conflicto que enfrenta la gente no puedo evitar
compararlo con alguna de entre la infinidad de partidas que han enfrentado los
maestros y aficionados del ajedrez a lo largo de su historia. Un
ejemplo de ello es el caso que Charles Gumpel propuso en 1878.
En el medio juego la situación del tablero es: blancas con rey en e2,
dama en a6, torres en c1 y g1, caballos en a8 y f5 y el único peón en e4; las
negras con rey en f7, dama en a3, torres en c5 y c6, caballo en g7 y peones en
c7, e3 y e5; como se muestra en el tablero:
Las negras creen llevar ventaja con la posición de Da3 que amenaza a
Da6, jaque. Pero juegan blancas primero y no dan espera para que la torre se lance contra el caballo en
g7, el rey queda en jaque y le obliga refugio en f6. En esta inmovilidad
del rey se obran rápidos intercambios Dxc6+ Txc6 y Txc6+ las negras quedan
despojadas de sus dos baluartes y el rey continúa en jaque. No queda más que
detener la torre con la dama en d6 y esperar su sacrificio con Txd6+. Aunque el
humilde peón negro casa la torre cxd6 no advertía el salto del caballo blanco
desde la esquina hasta Cc7. El peón quiere huir con un grito despavorido y no
puede más que dar con honor un paso al frente para que el caballo lo ejecute en
Cxd5. Al rey le obliga dar un paso fatal hacia Re6 y el consiguiente mate de la
torre en Te7++, deja finalmente dibujada esta forma en el tablero.
Para quien con imaginación suele entretenerse estableciendo
correspondencias entre la naturaleza, las matemáticas y las artes no le
parecerá absurdo que una historia de vida como la de Marcos tenga su
representación sintética en siete jugadas de una partida de ajedrez, como esta
conocida como "El signo de la cruz". Sería un abuso con la
inteligencia del lector precisar el paralelismo de dichas decisiones y movimientos.
No sólo con el último de estos cinco relatos, sino también con el
primero, se puede establecer paralelos entre el ajedrez y la vida. El caso del
"cadáver en el cuarto cerrado", que está a punto de esclarecer
Carrasco, es un problema de original dificultad y variado ingenio. Pero antes que la confusa situación de Sebastián, Jonás y Ana ya se conocía la admirable historia que entrecruza (decisiones y movimientos) de la vida y el ajedrez. "La leyenda del rey Tamerlán", que los
copistas intercalaron en las 1001 noches, parte de la siguiente
situación de emboscada. Juegan las blancas:
Cuentan los hombres dignos de fe que el rey Tamerlán de Samarkanda,
valiente, robusto y diestro en los ejercicios de la guerra, conquistó para
gloria de Alá, el sabio y misericordioso, todos los países que antes obedecieron
a Gengis Khan. Una mañana de julio de 1402, antes de preparar la invasión de China, salió a regocijarse en el señorío de sus vastas tierras cuando a lo lejos advirtió las tropas invasoras del Sultán Bayaceto, soberano del Imperio Otomano. Tamerlán sabía que Bayaceto era un guerrero audaz que no conocía el sabor de la derrota y decidió enfrentarlo en los campos de Ankara.
El Sultán cabalgaba con su séquito de damas custodiado por ocho leales y fuertes soldados negros cuando fue sorprendido en una emboscada por el ejército de soldados mamelucos que Tamerlán uniformó de blanco para confundir con las estepas. Este astuto y temible conquistador se hacía acompañar de todos sus más dignos guerreros y prometió ante ellos tomar a Bayaceto respetando la vida de sus guardias. Dos soldados de Tamerlán emprendieron el ataque y el Sultán es salvado por la pronta defensa de sus fieles soldados. Luego otro ataque en diagonal de un capitán, montado en un elefante por el flanco derecho, es vano intento vengado por un soldado de la guardia personal. Otros soldados eliminan la amenaza frontal del jefe de arqueros y del ataque sorpresa de un caballero que acechaba tras la roca. También vinieron en su defensa sus generales más cercanos pero sólo sus soldados lograban sobrevivir para blindar su integridad. Al verse protegido por toda su guardia se creyó a salvo y aún más confiado al ver a casi todos sus enemigos por tierra, salvo al rey en su caballo. En ningún momento el Sultán Bayaceto dejó de verse amenazado de lances enemigo pero oportunamente fue defendido por cada uno de sus ocho valientes soldados que lograron resguardar al Sultán en un sitio inexpugnable. Cuando Tamerlán parecía no representar amenaza alguna para el Sultán, una estratégica posición en su caballo bastó para dar muerte a Bayaceto convirtiendo su refugio en una tumba.
El Sultán cabalgaba con su séquito de damas custodiado por ocho leales y fuertes soldados negros cuando fue sorprendido en una emboscada por el ejército de soldados mamelucos que Tamerlán uniformó de blanco para confundir con las estepas. Este astuto y temible conquistador se hacía acompañar de todos sus más dignos guerreros y prometió ante ellos tomar a Bayaceto respetando la vida de sus guardias. Dos soldados de Tamerlán emprendieron el ataque y el Sultán es salvado por la pronta defensa de sus fieles soldados. Luego otro ataque en diagonal de un capitán, montado en un elefante por el flanco derecho, es vano intento vengado por un soldado de la guardia personal. Otros soldados eliminan la amenaza frontal del jefe de arqueros y del ataque sorpresa de un caballero que acechaba tras la roca. También vinieron en su defensa sus generales más cercanos pero sólo sus soldados lograban sobrevivir para blindar su integridad. Al verse protegido por toda su guardia se creyó a salvo y aún más confiado al ver a casi todos sus enemigos por tierra, salvo al rey en su caballo. En ningún momento el Sultán Bayaceto dejó de verse amenazado de lances enemigo pero oportunamente fue defendido por cada uno de sus ocho valientes soldados que lograron resguardar al Sultán en un sitio inexpugnable. Cuando Tamerlán parecía no representar amenaza alguna para el Sultán, una estratégica posición en su caballo bastó para dar muerte a Bayaceto convirtiendo su refugio en una tumba.
La gloria sea con aquel que no muere.
La versión original es esta notación algebraica de diez movimientos: 1.f3+ gxf3 2.exd3+ cxd3 3.Af5+ exf5 4.Te6+ dxe6 5.Cf6+ gxf6 6.Td4+ cxd4 7.a8=A+ Dd5 8.Axd5+ exd5 9.De5+ fxe5 10.Cg5++
Pero además de la muerte, las partidas de ajedrez sirven de teatro sintético del amor, del amor que lo cree todo, que lo espera todo, que lo soporta todo. El sacrificio de mi dama en el primer capítulo de mis Aventuras de un pobre donjuán es una muestra de que bien vale arriesgar lo más preciado, hasta perder todo, con tal de sentir la libertad de no tener nada, para desear lo absoluto. Mi historia de amor se corresponde con la partida entre Eduard Lasker y George Thomas en 1911: Después de un tranquilo y parejo desarrollo de piezas siguiendo cada bando su propio plan y luego del inesperado e impresionante sacrificio de la dama blanca por un peón en el onceno movimiento, se decide tajantemente la suerte de la partida; el rey negro sale obligado de su refugio y escapa al extremo opuesto del tablero donde le espera deshonroso fin.


